martes, 7 de junio de 2011

Elecciones recientes

Mayo y lo que va de junio nos mostraron contiendas electorales en varios países amigos. Ellas debieran dejarnos algunas lecciones a quienes miramos el 2012 como el momento de salir de la terrible pesadilla que significa tener como presidente un mesías de a locha y enamorado de sí mismo y una caterva de jerarcas oficiales ineptos y sectarios hasta lo indecible.

Las de España no eran para escoger autoridades nacionales sino para seleccionar las municipales y las autonómicas. Pero sus resultados pudieran ser utilizados como cartabón para pronosticar lo que sucedería al momento de escoger un nuevo gobierno central. La paliza que el Partido Popular le dio al PSOE es el producto de un gobierno populista pero que no fue capaz de solventar los problemas de los españoles. Al igual que por estos lados, al apenas comenzar, se dedicaron a dividir en bandos irreconciliables. Para eso apelaron a revivir “la memoria histórica”, desenterrando cadáveres y odios de la Guerra Civil que parecían sepultados para siempre. Retrataron a los populares como engendros franquistas mientras ellos se parangonaban a republicanos.

Al igual que por aquí, sin tener una clara visión de cómo solucionar lo del desempleo, pero en la creencia de que repartiendo dinero a manos llenas se arreglaba todo, organizaron el equivalente de nuestras “misiones”. Destrozaron y volvieron a hacer todas las aceras de España, como si eso iba en verdad a generar empleo estable; presionaron a los empresarios para que concedieran a sus empleados prerrogativas que encarecían los productos de exportación españoles, con lo que hicieron fue aumentar el paro.

Como esas, muchas cosas más de gobierno desacertado durante ocho años. El varapalo que le dio el PP fue tan contundente que ya se habla de la necesidad de adelantar las elecciones nacionales. Y ayer, los periódicos españoles señalaban que el candidato del PP le iba a sacar unos 15 puntos al del PSOE. Escogido a dedo por el mandante, al igual que por aquí.

En esa misma península, los portugueses tuvieron que dar un giro hacia  la derecha luego de varios años de desmadre en el gasto público que puso a esa nación en peligro de entrar en default en sus cuentas nacionales. Tuvieron que salir a pedirle auxilio a la Comunidad Europea. Y esta se lo dio, pero exigió seguridades de que esos dineros no se iban a volver sal y agua por la continuación del populismo socialista.

 Los lusos tuvieron que tragar grueso y aceptar que era necesario un gobierno menos manirroto, más serio en eso de administrar los dineros nacionales. Que antes de repartir la riqueza hay que crearla. Algo que luego de doce años no han entendido los rojitos criollos.

Los dos casos anteriores, más el de Grecia, permiten comprobar que no hay como tener gobiernos botarates e irresponsables para asegurarse de no poder salir de las crisis económicas. Esos tres estados —sabiendo el lío en el que estaban pero sin querer enmendar en su derroche— apelaron a imprimir papeles de deuda pública con los que comprometían el futuro, pero que les permitían seguir engañando a sus pueblos haciéndoles creer que —como dijo Elke Tekonté— "el socialismo es el reino de Dios en la tierra". Por cierto, esos papeles de deuda, con todo y lo mal que estaban esas economías, nunca salieron con más del cinco por ciento de interés. Y los que saca nuestro Banco Central por órdenes que le da Esteban Dolero pagan tres veces más. Con lo que se demuestra lo mal que estamos nosotros.

Lo del Perú es más patético que lo que vimos en Europa. En las primarias, quedaron eliminados los candidatos que mejor podían mantener a ese país en la senda del progreso que han ido construyendo en los últimos doce años. Y empoderaron para que fuesen a la segunda vuelta a los dos con menos credenciales. Tenían que escoger entre “el cáncer y el sida” para ponerlo en las palabras de un peruano que luego salió a patrocinar al peor de todos. Y que fue quien ganó a la postre.

Eso de que Humala se revistiese de moderado era tan increíble como aquello que usó Mentira Fresca de vestirse de azul y decir que “por amor me hice pintor”. Ya empezarán los peruanos a sufrir lo que tenemos doce años padeciendo los venezolanos: destrucción del aparato productivo y estatizaciones como orden del día; violaciones sistemáticas de la Constitución por parte de unos funcionarios prepotentes y jaquetones cuyo juramento los obliga a lo contrario: a defenderla; conculcación del estado de derecho por parte de una minoría agresiva que muestra desprecio por lo que es decente y correcto. Allá, como aquí, comenzaran unos desabridos a decir: “El comandante nunca se equivoca; por eso, sus mandatos son más acertados que la misma Ley”. Por cierto, los seguidores de Hitler decían lo mismo…


 

miércoles, 1 de junio de 2011

Te lo dije, te lo dije…

Hace cinco años, escribí un artículo que llamé “Pelea lejana, ¿problema nuestro?” Ya casi al final decía: “Yo no sé ustedes, pero el miedo que a mí me da es que el Primer Locutor de la República —quien está chingo de las ganas por pelear una “guerra asimétrica” con el “imperio”, que está enamoraíto perdío del presidente iraní, y quien jura que ya tiene a la América Hispana metida en el bolsillo— le dé por tratar de embelecar a un auditorio más, el de Oriente Medio, y meta a esta sufrida y aguantadora patria nuestra en una contienda ajena. Si leyera las poesías de Mahmoud Darwich, un gran poeta palestino, pudiera entender que esa parte del mundo está compuesta por ‘Estados artificiales, gobernados por autócratas, tiranos, clérigos y militares corrompidos, (que) mantienen en la pobreza y la ignorancia a unas poblaciones civiles caídas en la más absoluta miseria, víctimas indefensas de un Islam “puro” y arcaico que les promete el paraíso, a través de la guerra revolucionaria, o la redención material, a través de un nuevo orden’. Pero no, él prefiere leer las ramplonas de Tarek Saab...”



Boca de sapo la mía; al ratico, el tipo estaba firmando con el “hermano Ahmadineyad” pactos de apoyo mutuo —los cuales, contrariando la letra constitucional— nunca pasaron por la Asamblea Nacional, por lo que la nación no sabe a qué la obligan en su relación con Irán; despachando unos vuelos raros, en un 747 nada menos, que no recibían controles migratorios ni aduanales, que no aceptaba pasajeros “normales” y que según radio-bemba sólo se justificaban por el envío de uranio para la bomba atómica que están haciendo por allá; contratándoles la construcción de casas que no se ven; autorizándolos para instalarse aquí mediante bancos y fábricas de automotores, cesiones de fincas para dizque nos enseñen a sembrar y, en lo que es el colmo, ¡para darnos lecciones sobre cómo hacer harina de maíz!; y mandándole gasolina que necesitaban a pesar de ser país petrolero. Gasolina que no producíamos y que teníamos que comprar bien cara en refinerías europeas para vendérsela al “hermano” a precio vil.



Esos envíos de gasolina y de insumos, piezas de repuesto, así como de tecnología para producirla —todos comprados en el imperio meeesmo, para más colmo—, hechos a sabiendas de se estaba contrariando resoluciones de la ONU sólo sirvieron para meternos en un lío internacional: Pdvsa aparece entre siete empresas que sufrieron sanciones. Hay quienes dicen que dichas penas no son importantes porque todavía podemos mandarle petróleo a Estados Unidos. Pero sí lo son. Menciono uno sólo de los problemas que se nos vienen: ya los bonos de Pdvsa cogieron pa’bajo. Nadie quiere comprarlos. Aunque la empresa, tan urgida de dinero para seguir pasándoselo a Manirroto 1 —quien lo necesita para continuar alcahueteando a la Cuba de sus amores e interferir en la política interna de otros países (lo de moda es Perú y Honduras)— ofrece un premium que es tres veces mayor al que está pagando Grecia, país que está en serios problemas con la Comunidad Europea por los suyos. Hace un año,  Boves II dijo que las sanciones de la ONU “no valen un centavo”.  La jactancia le comienza a salir cara: ahora es Venezuela la que está perdiendo, no centavos, sino millones de dólares. Por estar de brejetero. 



¡Luego de la sanción, los berridos patrioteros no podían demorarse! Había que sacarle la pata del barro a Mico Mandante. De una vez, Aristóbulo, Ramírez y otros de la misma fauna salieron a desgañitarse diciendo que “Venezuela se respeta”. Pero si los primeros que no la respetan son ellos mismos, quienes la ponen en el peligro de aparecer como un país forajido porque no acata los mandatos de una organización a la cual pertenece, ni respeta los convenios de los cuales es signataria. En la cortina de humo que intentan tender, tratan de hacer creer que es algo relacionado con el derecho de Venezuela a “tener relaciones con quien quiera”; que no es el caso. No se difiere en nada de la mamá del malandro  al que llevan detenido por haber sido encontrado in fraganti y que pega lecos diciendo que su hijo “puede hacer lo que le dé la gana”. ¡Sí, Luis! Pero va preso.



Otrosí

En una muestra más de lo rábulas que son quienes ahora redactan las normas, en la Gaceta Oficial que trae la resolución referida a los “ambientes libres de humo de tabaco”, se establece que “En caso de incumplimiento de las disposiciones previstas en esta Resolución (sic), se impondrán sanciones previstas en el ordenamiento jurídico vigente.” Sí, pero por aquello del nullum crimen, nullum poena sine lege, ¿quién tiene la potestad de imponerlas?, y ¿cuáles son las normas en las que se prohíbe y se pena el hecho?


martes, 24 de mayo de 2011

Perversiones académicas

Hace una semana, leí un artículo que reseñaba las conclusiones de investigación acerca de algunas tendencias educativas. Les informo, de manera muy resumida, sus principales hallazgos: el estudio indica que una mayoría de los universitarios “pasan por las aulas tratando de tener una exposición mínima a las materias difíciles” y en ellos hay “poca o ninguna mejoría en destrezas como la redacción de textos y el razonamiento. (…) El estudiante promedio emplea sólo cerca de 12 horas a la semana en el estudio —cerca de la mitad del tiempo que empleaba un estudiante de la década de los 60. (…) Un gran número de estudiantes no muestra progresos significativos en las pruebas de pensamiento crítico, razonamiento complejo y escritura que les fueron administradas al comienzo de los estudios y, nuevamente, al final de su cuarto año”.


Al preguntarse por qué la calidad de los graduados es tan pobre, los redactores del informe se contestan que, cada vez más, los estudiantes se encuentran ante profesores que no son a dedicación exclusiva, que las inversiones en lo académico no son de prioridad para el gobierno, y que la autoridad de los educadores ha disminuido.


Hago énfasis en esto último: tanto los docentes como los educandos piensan que los estudiantes son “clientes” o “consumidores”. Y por eso de que “el cliente siempre tiene la razón”, la mayoría de los muchachos intenta obtener sus diplomas de manera cómoda y sin esfuerzos; y muchos profesores —para cuidar el puesto y por aquello de “no ser maluco”— exigen poco y ponen buenas calificaciones. En esas ocasiones excepcionales en los que las casas de estudio y su profesorado mantienen el rigor académico, se corre el riesgo de que disminuya el enrolamiento estudiantil. Mis 23 años en el Consejo Superior de Unitec me permiten confirmar esto. Sigo creyendo en que sólo cuando la entrega de recursos a las universidades y la permanencia de los estudiantes en ellas estén relacionadas con lo aprendido por estos, y no con ramplones fines populistas —ni con la satisfacción de exigencias no justificadas por parte de docentes y estudiantes— será cuando tengamos profesionales de calidad.


Pero eso no le interesa al régimen actual. Este necesita igualar por debajo. De allí la “titulitis” que ha prohijado e impuesto. Que empieza con la imposición de que sean promovidos a bachilleres muchachos que nunca vieron Física, Química ni Trigonometría —que además están alcahueteados por la prohibición de que los reprueben en los exámenes— y que desemboca en el drama de los médicos de tres años de “estudios”, en los cuales no ven Anatomía, pero sí muchos “Estudios Sociales”.


Es tan grave el asunto que ya infectó al sistema educacional militar, que siempre fue sumamente exigente y que implicaba unos filtros muy finos para ser promovido de año mientras se estaba en el ciclo formativo y para, luego, poder ser ascendido en la carrera. Pero claro, ahora quieren que todos seamos “iguales”.


Como hice circular por la red el artículo comentado, recibí un correo de alguien que debe ser un oficial naval por lo que me dice y que transcribo: “En la ENV (Escuela Naval de Venezuela) no se puede ‘raspar’ a nadie. Así como lo oye. Como tampoco se puede en la UNEFA. De paso, han bajado tanto los estándares de selección y académicos (…) que ahora entra cualquier ‘enano’ intelectual y sale más chiquito. Cada día le rebajan más y más la carga académica, o se la han transformado tanto, desdibujando lo que otrora era un pensum muy profesional, adecuado, exigente y honroso y bastante decente, que nada tenía que envidiarle a ninguna escuela naval del mundo. (…) Les quieren incorporar más materias “ideológicas” envueltas en lo que ellos llaman ‘Historia’ I, II, III, IV. (…) Claro, Ud. no puede ‘meter’ o ‘deslizar’ su ideología en materias técnicas o científicas, tales como: más Matemática, Cálculo, Física o Química, como tampoco en materias profesionales como: Plantas Navales, Electrónica, Termodinámica, Resistencia de Materiales, Metalurgia o Comunicaciones, Operaciones Navales, Armamento Naval, etc., aunque sí lo puede en historia, sobre todo en la novedosa como manipulada historia revolucionaria (…) El caso es que, ahora los cadetes serán y saldrán unos expertos en socialismo y demás pazguatadas de esas revolucionarias, y de historia maquillada o adaptada para que Páez sea un traidor y Zamora el héroe insigne. El colmo llega a que no se les da ni Marinería, ni Navegación de Altura de la buena, y ni nada qué decir del Cálculo. No los sacan a bogar o navegar a vela porque son para oligarcas; y no sé cómo serán esos cruceros en el Simón Bolívar. Sospecho que la mar no les permite desviaciones en este último caso…”


Si eso es en la más técnica de nuestras escuelas de formación de oficiales, ¿qué quedará para las demás? Triste la vaina, ¿no?...



martes, 17 de mayo de 2011

Muela, coba, mentira

Desde antes de asumir el cargo —que no ha ejercido por estar en permanente campaña electoral cuando no está por fuera del país, comprando amigos— ya el tipo comenzó a caernos a coba. Y a la prueba me remito: recuerden la entrevista en CNN donde decía que no iba a ir en contra de la propiedad privada, que iba a respetar la libertad de expresión y que no habría retaliaciones contra los contrarios. Desde ese ya exageradamente laaaargo tiempo, no ha parado de embaucar, exagerar y fantasear. Ahora, la más fresca de sus patrañas es que le va a dar casa a ¡cinco millones de familias!

Eso no se lo cree nadie. Ni siquiera los que se anotan en la fulana “Misión Vivienda”; que ya el gracejo popular bautizó como “Misión Maqueta”. Y que Charito Rojas, tan aguda siempre, denominó en días pasados como “Misión Creyón”, porque está desinada a los crédulos. Sin embargo, junto con estos, también se anotan los escépticos; no porque crean que les van a solucionar sus problemas de vivienda, sino por lo mismo que se compra el Kino: para ver si se pega. En fin de cuentas, que salga su número tiene las mismas pocas probabilidades. Porque si en doce años no han podido pasar de 25 mil anualmente, en los cinco de la nueva oferta, a duras penas llegaran a 150 mil. Que, por cierto, es lo que ofrecieron entregar en este año. ¿Pero, cómo? Si no hay cemento, ni cabilla después de las estatizaciones que ellos pomposamente llaman “nacionalizaciones”. Cuando mucho, uno de cada 33 peticionarios conseguirá vivienda. Y eso, si este cumple los requisitos de no estar en la infame Lista Tascón, estar inscrito en el PUS y comprometerse a votar por Esteban en las elecciones venideras.

Mentira fresca no tiene empacho en incurrir en falacias con miras a mantenerse en el poder. No es cierto que encabece un proyecto para llevar a Venezuela al socialismo. Lo que él tiene en lo que sea que está detrás de la verruga es una aspiración meramente personalista, un afán desbocado por el poder vitalicio. Y sus validos lo acolitan tanto en eso de buscar la perpetuación en el poder como en mentir descaradamente para ese fin. Veamos algunos casos.

El vice Jaua declaró este fin de semana que “El 95% de las fincas recuperadas por el Gobierno Nacional estaban abandonadas y en la actualidad están produciendo alimentos para el pueblo venezolano”. Y para añadir escarnio a la burla, informó que el Ejecutivo “ha realizado pactos amistosos con los dueños de las fincas”. No hay que adentrarse en el llano para observar que son falsas ambas afirmaciones, basta con pasar por el frente de “La Carolina”, la finca que era/es de Diego Arria y que era una demostración de cómo querer la tierra y ponerla a producir. Con él no se pactó amistosamente; la violencia fue lo que campeó en esa expoliación. Y hoy, toda descuidada, no produce ni una quinta parte de lo que solía. ¿Y qué decir del Hato Piñero”, o cualesquiera de los fundos de “Compañía Inglesa”? Puro gamelote es lo que hay en los potreros, porque el ganado “fue movilizado” hacia otras haciendas, casi todas bordeadas con estantillos de color rojo.

El mismo funcionario se ofendió muchísimo cuando “Últimas Noticias” —un diario que no oculta su voluntad de favorecer al régimen— tituló recientemente: "Se buscan aceite y carne regulada". Dejemos de lado la crítica sobre el empleo indebido del plural de la tercera persona en lo que es una oración con sujeto tácito, y concentrémonos en lo de la falta de productos en los supermercados. Si Jaua supiese lo que es la verdad, cosa que nunca conoció, jamás hubiese podido informar que “…hay la materia prima tanto de trigo, como de aceite y de carnes en el país, en todo momento...” ¡Hay que tener cachaza y ser caradura para soltar ese bulo!

¿Y con qué cara se le presentará Boves II a su “nuevo mejor amigo”, el presidente Santos, después de que salieron a la luz, publicados por una organización reconocida mundialmente como seria, los archivos de los computadores de Raúl Reyes? Si alguien tenía dudas, ya quedó meridianamente claro que Elke Tekonté sí sabía que había guerrilleros de este lado de la frontera. O, para ponerlo en las palabras de Iván Márquez: “…impartió delante de mí la instrucción de crear en la fronteras sitios de descanso y atención a enfermos y designó una especie de Estado Mayor para estas relaciones (…) dio a entender que ayudaría sin importar que se diera una situación de confrontación". 

 
El narcisismo desbocado es el que origina esas constantes faramallas. Que no le creen nacionales ni extranjeros. Con lo que le duele a él eso, empeñado en ser reconocido como líder mundial…

martes, 10 de mayo de 2011

Culto a la personalidad

Uno de los lectores de esta columna, Enrique Rodríguez Monasterio, me escribe pidiendo que haga un "comentario sobre el tema de la publicidad en la política. No es posible que nuestras ciudades y carreteras estén abarrotadas de vallas publicitarias todo el año promocionando a un gobernador o alcalde y mucho menos al Presidente. Vemos como son patéticos los casos donde colocan dos ms2 de asfalto y colocan una valla de diez ms2 para anunciar tremendo logro (…) la idea es que no se gaste presupuestos mil millonarios en pautas publicitarias tanto en radio, TV, prensa y las famosas vallas (…) no tienen dinero para tapar huecos, pero para promocionar al Alcalde el dinero sobra".
Comentario acertadísimo el del señor Rodríguez. Sólo que creo muy recatado llamar "publicidad en la política" a lo que -desde que Khrushchev denunció las prácticas estalinistas ante el Soviet Supremo- se denomina "culto a la personalidad". El sintagma se refiere a esa adoración y adulación excesivas que convierten a un líder, por lo general "yoísta", en un fetiche. Es un intento fríamente programado de elevar a dimensiones casi religiosas a una figura política. En esa circunstancia, es notoria la exagerada devoción hacia el líder que muestran sus áulicos; el rechazo a las críticas que la opinión pública haga de la persona "admirada"; la persecución y hostigamiento de dichos críticos con un arsenal que incluye detenciones, sometimiento a juicios espurios por razones baladíes, y amenazas de muerte o daños a la integridad física. Pero, lo más notable, y que es lo que choca más, es el exagerado despliegue de imágenes y eslóganes en los medios, las vías y los edificios públicos.

Afortunadamente, cuando llega a su término natural la persona o su régimen, la cosa se revierte y las imágenes y demás zarandajadas desaparecen como por obra de birlibirloque. Pasó con las estatuas de Guzmán Blanco y pasará con los retratos descomunales de Boves II.

Esa mala maña cunde por toda la superficie nacional. Personajillos de a tres por locha, siguen el mal ejemplo que Caracas da y se ven autorizados a montar sus despliegues propagandísticos. Y se dan casos patéticos. En Valencia, un alcalde que es reconocido por tirios y troyanos como un inepto a toda vela -alguna vez dije que no era capaz de resolver la enterrada de un perro, así uno le diera el hueco ya hecho- muestra su gris barba y su camisa roja, ¡faltaba más!, en afiches y vallas regadas por toda la ciudad. En Puerto Cabello, el alcalde se muestra por todo el municipio en gigantografías que hacen verlo como si fuera más alto y papeado que George Clooney, siendo que -yo lo he visto- es un cunene que apenas llega al metro y medio. Lo único grande que tiene son su ego y sus agallas, porque pretende ser gobernador sin tener algo qué mostrar como obra.

Lo paradójico es que quienes más practican ese culto son los dirigentes y los regímenes comunistas, siendo que según la ortodoxia marxista-leninista no es un iluminado sino las masas trabajadoras, armadas de la ideología, quienes deben transformar la sociedad. Según esa filosofía, ni siquiera la actuación del más genial de los dirigentes puede sustituir la experiencia colectiva de millones de personas.

Pero los comunistas hablan por ambos lados de la boca. Por un lado, explican que el culto a la personalidad obstaculiza la educación de las masas, frena su iniciativa, debilita el sentido de responsabilidad por la causa socialista y socava los principios de la "democracia participativa" para la construcción del comunismo. Por el otro, endiosan al "líder supremo" hasta el ridículo. Aplauden extasiados cuando éste les cuenta acerca de una soltura de estómago que tuvo alguna vez, y se quedan como encandilados cuando el tipo se pone a terminar de horadar un túnel pero pasan horas y lo que se escucha en la cadena radiofónica es el monótono repiqueteo del taladro que manejaba…

Fidel ponía a inocentes muchachitos a alabarlo, a recitarle loas al socialismo y a gritar amenazas de muerte para quienes no se sometiesen al socialismo, cuando esos pipiolos lo que deberían era cantarle a la vida. Elke Tekonté, como fiel seguidor de su papá, hace lo mismo como una de sus tácticas de perpetuación en el poder. Según Fromm, "El juicio de la persona narcisista (...) es tendencioso contra lo que no es "él" ni es suyo. El mundo exterior -el "no yo"- es inferior, peligroso, inmoral. El individuo narcisista termina pues en una deformación enorme. Él y sus cosas son sobrevalorados". Pero uno no sabe: esperemos que -con la llegada de Makled y sus denuncias acerca de quiénes estaban en su nómina- su endiosamiento no lo lleve a imitar a su mentor en eso de fusilar a generales que no son sino sus "leales ejecutores".






martes, 3 de mayo de 2011

Respuesta a un lector rojo

Señor: junto con mi saludo, tenga la bondad de recibir mi doble agradecimiento por haberse tomado la molestia de escribirme. Primero, porque quienes tenemos el privilegio de poder exteriorizar nuestras opiniones en los medios nos alegramos de recibir comentarios acerca de lo que decimos. No nos importa si son críticas porque nos son útiles en ayudarnos a clarificar nuestros pensamientos. Y hasta a enmendarlos. Segundo, porque no es algo de todos los días cuando uno se encuentra con un texto escrito por un robolucionario que no tenga errores ortográficos.

También le agradezco su preocupación por mi salud. Me refiero a su admonición: "A tu edad no deberías estar buscando un infarto al miocardio agregando tanto odio a tu ser". No se preocupe, si no me dio cuando estuve por más de 45 años asumiendo responsabilidades, cumpliendo tareas pesadas y cogiendo rabias diariamente, no creo que ahora, a mis 73, viviendo la vida del viejito jubilado, me vaya a dar uno. Y si me da, probablemente sea por los muchos chicharrones y demás grasas que he paladeado; es que no he encontrado un lípido que no me guste. Pero no será por odiar —como usted sugiere— porque, que le quede bien claro, yo no odio a nadie. Cosa que muchos de sus correligionarios sí hacen.

 Mencionan a cada rato a Martí —quien tenía una rosa blanca tanto "para el amigo sincero / que me da su mano franca" como "para el cruel que me arranca / el corazón con que vivo"— pero no lo imitan. Destilan odio contra quien ose pensar diferente a como ordena Boves II. Y ya que de un cubano hablamos, déjeme que le diga que no odio ni siquiera a quienes lo que hicieron fue convertirnos en colonia ¡de los cubanos! Que no son —ni en lo intelectual, ni en lo económico, ni en lo político, ni en lo social— mejores que nosotros, con todas las carencias que podamos tener. ¿O usted es de los que se alegran porque su cédula, los documentos de su vivienda y hasta su filiación policial sean manejados por funcionarios del G-2?

Quiero corregir otra de las afirmaciones que usted hace. Yo no soy un "aristócrata". Sólo soy el hijo de una viuda pueblerina que sacrificó mucho para que mi hermana y yo pudiéramos tener la mejor educación posible. Hoy por hoy, mi único sustento es una pensión por haber servido en las Fuerzas Armadas treinta años, a veces en regiones inhóspitas, a veces poniendo en riesgo la vida, siempre poniendo a Venezuela por delante. Por ese amor, sufrí paludismo, tuve fracturas, me dispararon hostilmente varias veces, pasé un mes en un hospital herido de granada. Con todo y eso, mi pensión apenas me alcanza para llegar a fin de mes. No tengo propiedades, no tengo bienes de fortuna. Lo invito a que me averigüe. Tampoco es que me esté comiendo un cable; vivo en un apartamento cómodo pero que no es mío. Mis hijos me ayudan con los gastos por servicios públicos, alimentación, seguro de HCM, etc.). Así que de aristócrata, nada.

Le confieso que me llamó la atención su correo. En algunos artículos anteriores he sido más pugnaz contra el régimen —palabra que no le gusta pero que empleo con propiedad: actualmente no se nos gobierna; se nos manda, que es otra cosa— y usted nunca me criticó. Cosa que hace ahora por un artículo en el cual lo que hago es comentar el estado de las vías (que no me podrá negar que están muy mal), y el mal empleo de algunas palabras por parte de quienes, por sus funciones, debieran dominar mejor el lenguaje. Sólo en las tres últimas líneas digo algo duro contra algunos burócratas: "En estos doce años de involución robolucionaria, ningún rojo ha sido sentenciado como culpable. ¡Y mire que han robado!" Afirmaciones que ratifico y que usted —si es que es sincero consigo mismo— no podrá negar. ¿Fue eso lo que le dolió? Espero que usted no sea alguno de ellos...

Por último lo invito a que —empleo parte de su frase de cierre— "abra sus ojos y vea". Porque no es cierto lo que afirma del "enorme esfuerzo del Comandante Presidente y su equipo de gobierno para lograr una Venezuela próspera". Nunca antes, el país había estado tan prostrado, nunca le habíamos debido tanto a tantos acreedores, nunca habíamos dependido tanto del petróleo. Para nada bueno. Porque los pobres siguen iguales de pobres. Con el añadido de que por lo prolongado de las "misiones" (que se justificaban pero que debieron sólo una ayuda limitada en el tiempo) lo que se ha logrado es —además de crear una adicción casi absoluta de los menesterosos a la teta oficial— que proliferen pícaros y vividores.
Le reitero mis palabras de agradecimiento.


martes, 26 de abril de 2011

Las cosas que uno lee…

Mejor sería titular “Las cosas con las que uno se topa en los medios”. Pero resultaría muy largo para un título periodístico, restringido como estoy a dos columnas de ancho. Pero ya tienen la idea del tema de hoy: cosas que golpean los ojos del lector o los oídos de quien está frente a un receptor de radio o de televisión.

Con motivo de las lluvias caídas recientemente y que han dificultado el tránsito de los vacacionistas, varios funcionarios han explicado que la culpa la tiene la “climatología que ha azotado la geografía nacional”. ¡Falso dos veces! Primero, porque si el régimen se hubiese preocupado más en mantener las vías, puentes y cauces de ríos, hubiese habido menos víctimas, los trancones hubiesen sido menos molestos y los accidentes menos gravosos. Un amigo —que no tiene nada de imprevisor, por lo que preparó muy bien su viaje— se tuvo que calar 23 horas para viajar desde su casa en Caracas hasta su apartamento en Margarita. La circulación entre la capital y Puerto La Cruz implica riesgos ineluctables. Rodar por Barlovento es como ir  vadeando por el lecho de una quebrada: piedras, zanjones donde uno puede dejar una punta de eje. Y al manejar por Anzoátegui, sin importar lo que diga el poetastro de la robolución, se corre peligro de vida.

Pero estoy en una digresión. Mejor retomo el tema de la falsía de parte de los declarantes y ataco la segunda razón: lo que empeoró el tránsito fue el “clima”, no la “climatología” —que no pasa de ser “el estudio de los climas”. Pero claro, ¿por qué emplear una palabra de dos sílabas si se puede inflar el lenguaje con una de cinco? Algo parecido sucede cuando lo que se quiere decir es “territorio” y se utiliza “geografía” —que no es sino la “ciencia que trata de la descripción de la Tierra”. La metonimia es una cosa que hay que usar con cuidado.  Es el jetabulario funcionarial, la vanilocuencia burocrática,  en todo su esplendor. Para meter la pata las más de las veces…

Una cosa me llamó la atención hace días en la primera página del diario Notitarde. Tengo profundo respeto por quienes dirigen éste diario; me consta de sus esfuerzos por presentar día a día un producto de calidad, por hacerlo cada vez más un gran diario —cosa que han logrado y que ha hecho que este diario sea el segundo en ejemplares vendidos en todo el territorio nacional—, pero comento lo que sigue por aquello de “Amicus Plato, sed magis amica veritas”. El titular anunciaba que “Denunciarán irregularidades en AN” Lo cual me parece muy correcto desde el punto de vista de la gramática y muy conveniente desde el del civismo democrático, porque hay que impedir que este parlamento siga el mal ejemplo del anterior —el compuesto casi totalmente por focas aplaudidoras.

 Lo que golpeaba los ojos estaba en el antetítulo: “Diputados de la MUD vociferan su lucha en la Unión Interparlamentaria”. Porque me consta que tanto el diputado Marquina como los demás diputados que iban en ese viaje son personas muy comedidas, de muy buena educación para estar manifestando “ligera y jactanciosamente algo”, dando “grandes voces” (que es como lo explica el mataburros). Quizás, lo que intentó quien escribió la reseña en la corresponsalía de Caracas —dirigida por una magnífica formadora de opinión— fue explicar que la delegación iba a “vocear” lo que está pasando en nuestro sufrido país. Porque la cuarta acepción de ese verbo es: “Manifestar o dar a entender algo con claridad”.

Pero en todas partes se cuecen habas, inclusive en la Madre Patria. Ana Pastor, la aguda periodista que conduce “Los desayunos” por la televisión española y que tiene uno de los pares de ojos más hermosos que yo haya visto —en mi pueblo la piropearían diciendo que “tiene más ojos que una piña mal pelada”—, recientemente comentó acerca de la “conducta venial” de algún funcionario ibérico. Lo que quería reprochar, pienso yo, era la “conducta venal” de ese individuo. El primero de los dos adjetivos proviene del latín “venia- veniae”: “perdón”, “olvido”. Por eso, los pecados “veniales” son aquellos que la Iglesia considera no atroces, excusables, fácilmente perdonables. Por tanto, no debiera ser confundido con “venal”  que viene de “venum-veno” y que significa que “está para la venta” y, por tanto, "susceptible de ser comprado”; “abierto a la corrupción". Cosa que, en un funcionario, nada tiene de venial. Tan grave es eso de ser un burócrata venal, que la Ley establece penas rigurosísimas para quienes incurren en ese delito. Lamentablemente, con el dominio que tiene el Ejecutivo sobre los demás poderes, dicha norma no es sino un instrumento de persecución política más. En estos doce años de involución robolucionaria, ningún rojo ha sido sentenciado como culpable. ¡Y mire que han robado!